De manos y flores mi alma traigo tejida

María Victoria González López Arza

De manos y flores mi alma traigo tejida

21 Octubre 2025 - 16 Noviembre 2025

Las manos guardan el secreto de la evolución de nuestra especie. La oposición del pulgar sustentó en su momento el milagro que convirtió a una criatura extraviada en las planicies de la existencia —el homo sapiens—, en alguien capaz de producir instrumentos que aseguraban su perduración —objetos para el hogar, para la caza, para la guerra—. Modelado a partir de la tierra, según el relato inaugural del Génesis, el ser humano se valió de los objetos de la tierra —madera, piedra, arcilla— para convertirse a su vez en creador, en homo faber, proceso que habría de modificar de forma irreversible el ritmo de su historia. Después vendrían el juego y el arte, que convertirían al homo faber en homo ludens, una criatura que, consciente de la importancia de las manos, no tardará en dibujarlas en las paredes de su caverna, instalándolas en el lugar de lo simbólico, de lo sagrado, convirtiéndolas en el puente que lo unirá espiritualmente con el mundo.
María Victoria modela manos y pinta flores. Hoy nos ofrece una muestra de ese arte que —son sus propias palabras— le trenza el alma. Son manos de médicos, personas que han aprendido a dialogar con el dolor y la muerte. Son por ello manos que hablan, que callan para escuchar, que escriben, que palpan, que consuelan. Y más allá de las manos, las flores, representación primordial de esa «utilidad de lo inútil» de la que hablaba Ordine, la esencia de nuestra creatividad y nuestra humanidad, la esencia de la belleza, al fin y al cabo.

Texto: Dr. Francisco J. Vaz

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