Ascensión Gordillo Córodba, nació en Fuente del Maestre (Badajoz) el 13 de mayo de 1926 y fue la hija menor del pintor y fotógrafo José Gordillo Sánches. Desde muy joven aprendió de él el oficio de la fotografía, en la que se inició con apenas 13 años. Fue la primera mujer fotógrafa de Fuente del Maestre y una de las primeras de la provincia de Badajoz y de Extremadura. Además de trabajar en su localidad natal, desarrolló su actividad como fotógrafa ambulanet en Aceuchal, Los Santos de Maimona y, especialmenete, Villafranca de los Barros, donde llego a mantener un estudio abierto los domingos durante casi cuarenta años.
La charla reivindica la presencia y la importancia de las mujeres en la historia de la fotografía, papel frecuentemente olvidado porque también la historia de la fotografía se ha construido alrededor de nombres masculinos. Sin embargo, las mujeres participaron activamente en los estudios familiares, aprendieron las técnicas del oficio y realizaron tareas esenciales sin obtener reconocimiento, pues su trabajo fue atribuido al padre, al marido o al hermano que aparecía como titular del negocio.
Por tanto, es necesario modificar el relato tradicional dominado por hombres y completar la verdadera historia de la fotografía en Extremadura con la nómina de mujeres que estuvieron ahí desde el principio; reivindicar el papel de las mujeres que estuvieron haciendo fotografías, atendiendo los estudios, preparando los materiales, recibiendo a los clientes, conservando los negativos y transmitiendo los conocimientos dentro de las familias. Lo ejemplificaremos con la trayectoria de Ascensión Gordillo que, como continuadora de una saga fotográfica familiar, aprendió el oficio, mantuvo un estudio abierto durante décadas y trabajó como fotógrafa ambulante en distintas localidades extremeñas, por lo que su papel no fue meramente auxiliar. Fue quien custodió y organizó el archivo familiar y gracias a ella se han salvado los materiales del estudio y del laboratorio. Esta tarea, tradicionalmente considerada doméstica o secundaria, ha sido fundamental para que el patrimonio fotográfico haya sobrevivido, pues clasificar, anotar y conservar las imágenes también es una forma de construir historia, permitiendo que la memoria de varias generaciones llegue hasta el presente.